27/3/26

Sufrir

 

Que nadie se inquiete, que vamos a hablar muy poco —lo mínimo— del significado principal de este verbo, en el fondo tan español, tan catolicón, tan pasionalmente pasivo. Sufrir. Y, la verdad, tan interesante para investigar. (Por ejemplo, haciendo que dialogue con esa especie de prima segunda suya llamada ‘azufre’, con la que comparte tantos rasgos fisonómicos).

Pero en otra ocasión será. Si lo traigo aquí es por otras dos acepciones que tiene el verbo, derivaciones de la principal, un tanto sorprendentes e imaginativas, y que yo creo que son expresiones de oficio, de jerga profesional. La primera se utiliza en forma de adjetivo. El Diccionario de la RAE dice asi: 

Sufrido: Dicho de una cosa, especialmente de un color: Que no se deteriora o no parece deteriorarse o ensuciarse con el uso.

Imagino que es un término que inventaron los sastres, algún sastre medio poeta, quiero decir. Y es lo que pasa con los verdaderos aciertos lingüísticos, que, como saben los periodistas, se expanden como la pólvora. Tanto que incluso lo utilizaban las madres, que, entre las decenas de oficios que ejercían cotidianamente, también eran medio sastras, y que por tanto ha llegado a ser de uso popular. Es decir, comprarle a un niño de diez años, por ejemplo, un pantalón de color beige, o gris clarito (no digo ya blanco) para uso diario (otra cosa es para una boda), es una auténtica estupidez que a ninguna madre que no sea millonaria se le ocurriría. Hay que comprarle ropa ‘sufrida’, o sea, que sufra manchas, lámparas, rozaduras... sin quejarse, sin que se note. Lo mismo vale para la tela de un sofá de mucho uso. Es necesario que sepa sufrir en silencio. Tremendo.

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La otra acepción también es muy expresiva y muy aclaratoria acerca de cómo entendemos en nuestro universo lingüístico castellano las grandes emociones, como el sufrimiento. Con enorme dramatismo, puesto que, como en la acepción anterior, comprobamos que a los hispanohablantes no nos importa tanto la cantidad o la cualidad del dolor que se sufre como la capacidad de soportarlo

Sufrir: tr. Oprimir fuertemente con alguna herramienta adecuada la parte de una pieza de madera o de hierro opuesta a aquella en que se golpea para encajar otra, fijar un clavo o formar un roblón.

No hay que añadir mucho más. Carpintería. Una pieza debe poder resistir impávida los golpes que recibe de otra para conseguir que ésta encaje. Resistir a pie firme. Aguantar


por Miguel Ángel Mendo

Reflexiones y ocurrencias sobre el idioma (español).